Roper valoró además compartir en los Juegos de Barranquilla con el equipo de Panamá porque no está sola compitiendo

Miryam Roper: "Estoy muy feliz de poder representar a mi familia de Panamá"

La sonrisa de la judoca Miryam Roper florece cuando habla de la decisión que tomó el año pasado de representar a Panamá en detrimento de Alemania, país en el que nació hace 36 años y con el que compitió toda su vida.

El objetivo, según relató en una entrevista con Efe en Barranquilla, es dejar “en alto el nombre del país” de su padre y agradece que para ello Panamá la ha recibido con los brazos abiertos y le ha dado mucho amor.

“Esta es mi familia del otro lado también, yo quería dejar el alto el nombre del país de mi papá, no solamente el país de mi mamá, porque los amo a los dos. Es enorme ese gran amor que siento aquí no tiene palabras”, afirmó Roper, número diez en la categoría de -57 kilogramos en el escalafón de la Federación Internacional de Judo (IJF).

Y es que pese a toda la experiencia que ya había adquirido en Alemania, país con el ganó un bronce en el mundial de judo de Río de Janeiro en 2013, competir con Panamá considera que le ha servido mucho para madurar.

“Tengo que salir muchas veces sin un gran equipo, a veces totalmente sola, y eso no es fácil, hay muchas cosas que hacer fuera de estar concentrada solamente en los combates. Pero sé que en Panamá hacen todo para que pueda lograrlo, por eso es diferente, me da muchas posibilidades”, manifestó.

La judoca, que ganó el oro de los -57 kg en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla, señaló además que no es fácil mantenerse entre las mejores del mundo y que eso requiere mucho trabajo.

“Hay que entrenar dos veces al día, mantener el peso no es fácil porque la comida me gusta mucho. Pero yo sé que para lograr lo que quiero lograr para Panamá necesito estar disciplinada y estar enfocada en mis cosas, en mi trabajo, en mi entrenamiento”, detalló.

Es por eso que valoró las becas que recibió recientemente del Instituto Panameño de Deportes (Pandeportes) y del Comité Olímpico Internacional (COI) porque con ellas ha podido pagar un sicólogo, un preparador físico y un fisioterapeuta.

“Espero con mi entrenador, que por ejemplo ahora no pudo estar conmigo porque necesitaba trabajar, porque no pude pagarle, que el pueda acompañarme en el futuro”, añadió.

Roper valoró además compartir en los Juegos de Barranquilla con el equipo de Panamá porque no está sola compitiendo, algo que es muy importante para ella y que la motiva a seguir adelante con sus metas.

En ese sentido destacó a Kristin Jiménez, que ganó el oro en los -52 kilogramos en los Centroamericanos y del Caribe, así como a Némesis Candelo y Alexis Harrinson, quienes representarán al istmo en los Juegos Olímpicos de la Juventud.

“Veo el progreso (en el judo panameño) y quiero ser parte de ese progreso, espero ser un ejemplo para ellos”, subrayó Roper, que disputó los Juegos Olímpicos de Río 2016 con Alemania.

Tras Barranquilla 2018, donde derrotó en la final de su categoría a la cubana Anailys Dorvigny, de quien dijo entre risas que “no sabía si solamente quería ganarme o matarme”, uno de sus nuevos retos es vencer a la campeona olímpica de su categoría, la brasileña Rafaela Silva, a quien puede enfrentar en los Panamericanos de Lima 2019.

Sin embargo, la gran meta de la judoca son los Juegos Olímpicos de Tokio.

“Yo sé que es difícil llegar allá y quiero mostrar que con dedicación, mucho trabajo, disciplina y, sobre todo, ganas, placer y pasión se puede lograr mucho. Y quiero que todos los jóvenes sepan que si trabajas fuerte puedes realizar tus sueños y el sueño mío es lograr una medalla olímpica con Panamá”, concluyó.

Fuente: http://laestrella.com.pa